La exposición, “GALÍNDEZ MISSING. Askatasunen aldeko borrokalaria”, reconstruye buena parte de los hechos acaecidos desde su secuestro
La muestra podrá contemplarse en el Museo Vasco hasta el 28 de febrero de 2007
El 12 de marzo de 1956, desapareció en Nueva York desapareció Jesús Galíndez, delegado del Gobierno de Euzkadi en el exilio. Fue secuestrado en pleno Nueva York, trasladado a la republica dominicana, torturado y asesinado por el dictador Rafael Leonidas Trujillo, simplemente porque no le gustaban las críticas que contra su régimen totalitario encabezada el entonces delegado vasco en Nueva York. Tenía poco más de 40 años.
En aquella época este vasco, oriundo de Amurrio, nacido en Madrid y exiliado tras la derrota republicana de 1939, era la mano derecha del lehendakari Agirre en la desigual lucha que las autoridades vascas y republicanas mantuvieron durante varios años para impedir el reconocimiento internacional de la dictadura franquista.
Al cumplirse el 50 aniversario de su desaparición y asesinato, Sabino Arana Fundazioa y el Museo Vasco presentan una exposición que pretende recoger la vida de este exiliado vasco. Probablemente uno de los primeros desparecidos por motivaciones políticas de la historia reciente en el mundo, y en especial en Latinoamérica, uno de los continentes en donde con mayor dramatismo se ha vivido la estrategia de las desapariciones del adversario político, animadas e impulsadas desde las propias dictaduras militares que ha vivido el continente.
Cuando desde Sabino Arana Fundazioa y el Museo Vasco se planteó la idea de conmemorar este 50 aniversario pareció oportuno e interesante ligar la historia de Galíndez con la dramática historia de cientos de miles de personas en el mundo, que como él, fueron secuestrados y asesinados por defender unas determinadas ideas políticas. Y más teniendo en cuenta que es un tema de actualidad. En pleno siglo XXI, en el mundo desparecen cerca de 2.000 personas al año por causa de sus ideas o por defender sus planteamientos políticos, sociales o culturales. Solo desde 1980 hasta la actualidad han desparecido en el mundo -según datos de la ONU- 50.000 personas. De cerca de 46.000 no se sabe absolutamente nada. Y todavía hoy, asistimos a episodios tan dramáticos como los de las cárceles secretas de la CIA o Guantánamo, protagonizados por democracias occidentales. Galíndez se puede considerar uno de los primeros desaparecidos por causas políticas de la historia reciente. De ahí también el título de esta exposición: Missing.
Espacio expositivo
A la exposición (250 metros cuadrados) se accede por la reproducción de la estación del metro en la que se le vio a Galíndez vivo por última vez. Un espacio éste dedicado a los desparecidos en la historia. A partir de aquí, la exposición se divide en dos partes. Una de ellas simula un hangar de un avión. El avión en el que Galíndez fue trasladado desde Nueva York hasta la República Dominicana. Aquí, a través de paneles explicativos y documentos, se explica la figura de Galíndez en sus facetas política y cultural. Y, también, en su faceta de miembro de los Servicios Vascos de Información, desde 1942 hasta su muerte en 1956, y la colaboración que mantuvo durante todo este tiempo con el FBI norteamericano.
Para todos aquellos que quieran profundizar en estas facetas, además podrán acceder desde ordenadores a todo el expediente de los servicios secretos norteamericanos, que ofrece información, en inglés, ya que son originales, sobre la colaboración que entre 1942 y 1945, en plena Guerra Mundial, mantuvieron los vascos con los aliados. Así como sobre la red de espionaje en el Caribe que dirigió Galíndez desde Santo Domingo contra los nazis. Son casi 700 informes que quien tenga interés podrá consultar en su totalidad. Destacan también documentos tan interesantes como el que encarga Trujillo a la empresa norteamericana Sydney Baron para tratar de exculparle del asesinato de Galíndez ante la opinión pública norteamericana. Un documento de poco más de 150 páginas, lleno de vaguedades y medias verdades por el que Trujillo pagó más de 500.000 dólares de los de 1958. En valor actual serían más de 3.700.000 dólares. Así como una selección de las cientos de cartas, hasta ahora inéditas, que se conservan del delegado vasco. O la labor que Galíndez realizó en Madrid, a través de la Delegación del Gobierno de Euzkadi en Madrid, entre los años 1936 y 1937 en donde salvo la vida a cientos de vascos y vascas, de todas las ideologías, a los que los milicianos republicanos encarcelaban y juzgaban de manera sumarísima.
En el siguiente espacio se dedica casi, íntegramente, a la desaparición de Galíndez. El visitante podrá ver, por primera vez, todo el expediente completo de la investigación que el FBI realizó sobre el secuestro de Galíndez. Son cerca de 100.000 documentos, cuidadosamente y curiosamente censurados por el FBI. Se trata de todo lo que hasta el momento ha desclasificado.
Es una exposición fundamentalmente conceptual. Salvo sus cartas, fotos y sus escritos. Cuenta con pocos objetos personales, porque el apartamento en el que vivía en Nueva York, alquilado por el Gobierno vasco en el exilio, fue primero revisado por agentes de la CIA. Posteriormente, luego todos los objetos y documentos que no fueron recogidos por la CIA, fueron requisados por las autoridades norteamericanas. Todos sus bienes personales fueron durante 8 años custodiados por la justicia americana. Tiempo que debía transcurrir para que alguien desparecido pudiese darse oficialmente por muerto.
Luego sus objetos personales fueron entregados a su familia. Y nunca más pudieron recuperarse. No es por tanto una exposición de objetos, sino una exposición sobre la vida de Jesús de Galíndez y de toda una generación de vascos y vascas que tuvieron que exiliarse.
La exposición se complementa con dos vídeos que resumen el secuestro y asesinato de Galíndez. El primero, de doce minutos, extraído de la película “El misterio Galíndez”, de la productora Tornasol; y el segundo, “Galíndez: la tumba abierta”, producido por ITESA y Sabino Arana Fundazioa para ETB. Y con tres documentos sonoros: En la zona del metro se pueden escuchar testimonios de personas que conocieron personalmente a Jesús de Galíndez como Luis Mª Retolaza o el hijo del lehendakari, Joseba Agirre, así como de otros que tuvieron de él un conocimiento indirecto como Iñaki Anasagasti o Bernardo Vega, estudioso del “caso Galíndez”.
En la cabina del avión ofrecen testimonio tres historiadores que conocen bien los entresijos del caso: Josu Txueka, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco y autor del prólogo a la reciente reedición del libro de Galíndez “Los vascos en el Madrid sitiado”; Iñaki Egaña, escritor e historiador, experto en el análisis de los documentos relacionados con el exilio y el gobierno vasco desclasificados por las autoridades norteamericanas; y Koldo San Sebastián, periodista e historiador, autor de un buen número de libros y trabajos documentales sobre el exilio vasco en América.
El tercer documento sonoro es un reporetaje sobre los desaparecidos en América Latina con los testimonios de Gregorio Dionis, responsable en Bélgica del proyecto "Desaparecidos", y Miguel Fernandino, portavoz de Amnistía Internacional en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra.
Se han escrito cientos de artículos sobre Galíndez, dos novelas, y decenas de libros hablan sobre su vida. Se expone también una selección de todo ello.
Por último cabe destacar también la ambientación musical con músicas que se escuchaban en 1956 en Nueva York, República Dominicana y Euskadi.
La exposición “GALÍNDEZ MISSING. Askatasunen aldeko borrokalaria” podrá contemplarse en el Museo Vasco desde el 23 de noviembre hasta el 28 de febrero de 2007.
Horario: de martes a sábado, de 11:00 a 17:00 horas; Domingos: de 11:00 A 14:00. Lunes y festivos, cerrado.